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martes, 1 de marzo de 2011

La (puta) corrección política

¿Qué está pasando en este país con la corrección política? ¿Es que no se puede decir nada sin que algún colectivo te acuse de ofenderlo? ¿Nos ofendemos más ahora que antes? ¿Nos estamos volviendo locos? Atrás quedaron los años en los que Martes y 13 le cantaban al maricón de España o una mujer decía que su marido le pegaba y todos nos reíamos. Muchos queremos que vuelvan pero, ¿tendrían cabida sus mismas bromas en la sociedad de hoy?

Si echamos la mirada atrás, en la transición, llegó un momento en el que todo valía. Ramoncín podía decir que era el que más botellas mangaba de no sé dónde y cantar canciones de dudosa procedencia; Pedro Almodóvar hacía películas de transexuales y cantaba en un grupo con éxitos como "Suck it to me"; y "El Jueves" comenzaba a imprimirse en lo que se llamó el boom del cómic adulto en España. Todo esto nos gustaba por su irreverencia, sin importarnos siquiera su calidad artística en muchos casos.

Pero hemos llegado a un punto en el que se te puede denunciar por no poner "/a" en una oferta de trabajo. O que un comentario claramente en tono humorístico sobre una religión le cueste al autor parte de su trabajo, además de un escarnio público, como le ocurrió a Nacho Vigalondo. Y no hablemos ya de poner a un chico no demasiado negro en un anuncio de televisión para aparentar normalidad multicultural.

¿A dónde hemos llegado? Pues a un punto en el que todo es blanco. La música, el cine, la televisión, la literatura, el humor... Nadie se ofende.

¿Dónde está el límite? ¿Se puede decir negro en vez de "de color"? ¿Puedo decir que las mujeres aparcan peor que los hombres? ¿Puedo decir que Ceuta y Melilla está en territorio marroquí?

Pongamos dos escenarios ideales: el escenario A, donde hay cero incorrección política; y el escenario B, con cero corrección política. ¿Qué ventajas y desventajas tendríamos en cada uno de ellos? En el escenario A nadie se sentiría ofendido, pero y las cosas que nos perderíamos... ¡No existiría el sentido del humor! Intentad hacer un chiste sin ofender a nadie. Es prácticamente imposible. Por el contrario en el escenario B todos nos sentiríamos ofendidos con algo. Y aquí es donde yo creo que está el asunto, porque al sentirnos todos ofendidos, digamos por igual, entonces no nos importaría. Os pongo como paralelismo un mundo en el que todos fuésemos igual de guapos (o igual de feos). No nos importaría a todos ser guapos (o feos) puesto que todos seríamos iguales.

Por tanto, yo abogaría por vivir en un mundo que tendiera al escenario B de total incorrección política. Todos seríamos más creativos, más libres, más naturales, más humanos, y dejaríamos de preocuparnos por tanta estupidez.

2 comentarios:

  1. Es gracioso que el mismo autor de la entrada escriba días más tarde eso de "acción ciudadana contra la telebasura". Eso se llama coherencia y fidelidad de principios, si señor.

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  2. Desde luego, a mí no me ha parecido chistoso en ningún momento -ni antes, ni después- que una mujer dijera que su marido la agredía. Claro que el humor es bueno, pero seguro que si se burlaran de algo tuyo, no te haría tanta gracia como a los demás. Saludos.

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