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jueves, 21 de julio de 2011

Publicidad buenrollista y, por tanto, execrable


Últimamente asistimos a un supuesto apogeo (Tedax) de la publicidad, se ven anuncios cada vez más novedosos, atrayentes; las agencias de publicidad dedicadas a estos menesteres (de verduras) ganan una pasta gansa y cuentan en sus filas con brillantes empleados, modernos de la pera de estos que escuchan bandas musicales que todavía no existen, que cobran un pastizal por rascarse la perilla y poner cara de interesante, mientras el becario de turno hace su trabajo por él.

Pues bien, algunos de estos anuncios me revientan, alimentan mi odio para con todo lo que se menea y lo que no, para con todo motherfucker. Uno en concreto me está llevando por la calle de la amargura. Es el de Mapfre, ese de “soy Carolina, de Mapfre, tengo una noticia buena y otra mala….” Rabioso en toda su duración, más falso que una moneda de 3,45 €, me entran ganas de aniquilar a la empleada de Mapfre y a la otra mongola que llama.

Pero a ver, ¿qué familiaridad y cercanía quieren transmitir? ¿Pero con quién debe tener cercanía una compañía de seguros?? ¿Con un pirómano que prende fuego a su casa cada 15 días, every other week? ¿Con Tamará Falcó que estrella su Mini Cooper cada vez que va a Gabana de fies? ¿Con Unabomber? ¿Con Nerón? ¿ Con quién??? Cualquier persona cabal espera, por el bien de su patrimonio, no tener una relación tan frecuente con una compañía de seguros. En fin, a tragar y a aguantar el anuncito de talante y buenrollismo de los huevos.

En esta degeneración televisiva no me quiero olvidar de la fantasmada de Endesa con eso de “Luz. Gas. Personas”, por no hablar de los ya típicos anuncios de verano de las cervezas con la asquerosa pseudocanción veraniega…

En definitiva, odio sistemático a toda esta mierda visual y, por último, felicitar a Jan Laporta por su estado de buena esperanza. Entrañables fotos de él y su criaturita fetal en un yate bebiendo champagne y fumando un buen habano.