Negamos que no somos políticamente incorrectos                                                                                Este blog carece de gluten

miércoles, 28 de marzo de 2012

Palomitas de subnormalidad profunda


No, no voy a hablar del tercermundismo caciquil (cola) andaluz ni de lo que un Alto Cargo de la Junta deba gastarse en coca al mes, no. Voy a arremeter contra esa subraza humana que se hincha a palomitas de maíz y demás mierdas en los cines y que impiden al respetable ver la película, que es a lo que se va al puto cine. A ver una puta película.

Te desplazas a visionar tu típica snuff movie el sábado por la noche (buenas noshe). Te sientas y ya tienes que luchar contra el acojonante frío polar que hace en la sala y contra el volumen atronador (que no supinador) de los anuncios previos. Temeroso, comienzas a rezar para que en tu Lebensraum no te toque nadie que venga equipado con el contenedor XXXL de (alternative) pop corns. De nada sirven tus plegarias (Cañete), el/la/li monstruo/a aparece. No hay escapatoria. Te martilleará con su aparatosa ingesta. Se acabó. Ya te han jodido la puta sesión (techno progressive).

Cuestionándote la utilidad y la bondad de la Declaración de los Derechos Humanos, la Constitución y el Código Penal, empiezas a elucubrar:

- Esta infrapersona seguramente será de los gilipollas que cada comienzo de año pagan su inscripción al gimnasio de turno, cargado de buenas intenciones (jeje) y que, tras dos vanos intentos, no va más hasta el inicio del año siguiente. Será la típica pava que no come una mierda durante la semana, que pasa envidia de lo que los demás comen y lanza pullitas para que éstos no coman a gusto lo que les plazca. Además, se le llenará la boca de decir que está en plena operación bikini (jiji). Pero no pasa nada, lo que se meta en el cine, toda la mierda tóxica que engulle, no engorda, señores. Al contrario, adelgaza. De ahí los resultados espectaculares de su operación bikini.

- Este ser vivo rajará del precio tan elevado de la entrada del cine, aludiendo a que es un robo para su sueldo de mileurista y por qué no, acabará culpando a los banqueros y a los especuladores bursátiles. Pues bien, criaturita, te has gastado más del doble en tus palomitas, regalices, refrescos (que, por cierto, no te los venden a precio de saldo), mamón, y me dices que te preocupa el precio de la entrada. Para colmo, se considerará anticapitalista y antiamericano (seguramente se habrá leído el panfleto de Hessel empleando un tiempo record de 8 meses). Claro, es que lo de comer Popcorn en el cine es una tradición propia del Cuerno de África, por eso lo hace. Porque le gustan los rollitos exóticos y solidarios.

- Por último, este triste personaje se autoconsiderará buena persona y para satisfacer su doble moral envió la semana pasada un mensajito a Unicef, se manifestó en su momento en contra de la guerra de Irak, votará ‘progresista’ y tal y tal. Pero este ‘buen ciudadano’ a lo que se dedica es a joder a los que tiene a su alrededor por su puto capricho, gula o egoísmo sin ningún tipo de compasión ni misericordia.

En fin, así está el patio. Por lo tanto, queridos lectores, reflexionen: ¿Es éste el mundo que queremos? ¿Quieres que tus hijos habiten un lugar como éste? ¿Es el suicidio la única opción decente?

miércoles, 21 de marzo de 2012

Fórmula Mierda


Desde este pasado domingo el Estado español vuelve a ser idiotizado con el circo la Fórmula 1. El fenómeno es abrumador. Te levantas de buena mañana, enciendes la tele y te sale el Lobato en boxes comentando que el utillero del equipo RedBull ha pintado una tuerca de color rojo. Ves que todavía quedan 315 horas para que se inicie la carrera. Mentalmente le respondes con un ‘No fumo’ y apagas el trasto. Siguiendo con tu mísera vida de desidia, te metes en Internet y ¿qué ves?, pues todos los periódicos digitales con despliegues estratosféricos del siglo, empleando todos sus becarios en la puta fórmula uno (Bat formula en euskera). Te vas a la calle y entras en el bar de la esquina, ¿qué ves?, a todos los garrulos embobados mirando al Lobato en la tele con el volumen a reventar. Imposible escapar. España entera ya está idiotizada.

¿Pero qué es la Fórmula 1? Yo la catalogaría como El ANTIDEPORTE: los resultados vienen determinados por los coches, ¿qué coño tendrá que ver el talento del piloto con la carrera?; lo que debiera ser un mero trámite técnico (el repostaje en boxes) se convierte en el acontecimiento más interesante y decisorio de la competición. Fueraparte, los adelantamientos son tan poco frecuentes como los goles de falta de CR7. De hecho, yo propongo que los prohíban, no vaya a ser que el 2º adelante al 1º y me vaya a emocionar con este pseudoespectáculo multimierda. Y para colmo, nuestro Alonso no va a ganar un puto campeonato más en su vida por mucho que sea declarado oficialmente por el Régimen como el mejor piloto del mundo.

27’5 horas de programación especial al día de la NADA más absoluta, de la NO INFORMACIÓN, de esperas y anuncios, de entrevistas con el primo segundo del asistente de mecánico que un día se encontró por la calle con Pedro de la Rosa no bastan al españolito medio; él, con su chándal y su barriga cervecera y su cara de imbécil, quiere más. ¿Para qué coño va a hacer algo productivo el domingo (como, por ejemplo, suicidarse o documentarse sobre la energía undimotriz) si ya ha estado toda la semana holgazaneando y lastrando la productividad del país?

Para más INRI (Bethencourt), surge un efecto colateral (de la Castellana): en el Telediario de Antena 3 a la ya tradicional sección del Real Madrid se le solapa la sección de la Fórmula 1 y uno ya pierde la esperanza de que echen alguna noticia de Deportes.